Amaranto

El amaranto: cultivo mexicano de alta calidad

Amaranto mexicano

El amaranto: cultivo mexicano de alta calidad

El amaranto mexicano, planta cuyo fruto es de un gran valor nutricional, ha sido consumido desde la época prehispánica y consumida por culturas como la azteca y tolteca por miles de años antes de la llegada de los españoles, y a pesar de los intentos por terminar con su cultivo, se mantiene vigente en el gusto de los mexicanos.

Al igual que la quínoa, el amaranto fue seleccionado por la NASA para alimentar a los astronautas por su alto valor nutritivo, por su aprovechamiento integral, por la brevedad de su ciclo de cultivo y por su capacidad de crecer en condiciones adversas. Por todo ello, fue calificado por la NASA como cultivo CELSS (Controlled Ecological Life Support System: la planta remueve el dióxido de carbono de la atmósfera y, al mismo tiempo, genera alimentos, oxígeno y agua para los astronautas).

El amaranto mexicano posee una cantidad extraordinaria de proteínas, minerales como hierro, fibra, calcio, magnesio, zinc, fósforo, cobre, manganeso, potasio, vitaminas del Complejo B, así como vitaminas A y C.

Es un alimento de sabor suave, muy nutritivo y se digiere muy bien, por lo que es ampliamente recomendado para mujeres embarazadas y ancianos. El amaranto es una gran alternativa para las personas que han desarrollado alergias al trigo.

Producción en México

La Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca, y Alimentación (Sagarpa) plantea que “con el volumen de la producción mexicana de amaranto se podría repartir una ‘alegría’, dulce típico mexicano, a cada uno de los 4.6 millones de niños del Estado de México”. Es cultivado principalmente en la Ciudad de México, Estado de México, Guerrero, Morelos, Tlaxcala, Puebla, Michoacán y Oaxaca, según la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio).

La titular de la Secretaría Desarrollo Rural y Equidad para las Comunidades (Sederec), Rosa Icela Rodríguez, informó que en 2017 se apoyaron 59 proyectos de personas dedicadas al cultivo de amaranto, a fin de mejorar la productividad de terrenos destinados a la siembra del producto.

Así como para el equipamiento de unidades económicas destinadas a la transformación, con el propósito de que no abandonen sus tierras, continúen preservando este cultivo nativo y lo transformen en diversos alimentos sanos, frescos y de la mejor calidad. Detalló que, además, los recursos se utilizaron en la compra de insumos como semillas, compostas orgánicas y lombricompostas, semilleros, plásticos y herramienta para almácigos y trasplantes.

El amaranto mexicano, al ser un cultivo de alta rentabilidad y demandado por sus propiedades nutritivas, también se apoyó a las personas productoras con la compra de material, como hornos, charolas y moldes, para aumentar y fortalecer la transformación de este cereal en diversos derivados.

Sin duda podemos calificar el amaranto mexicano como un cultivo de alta calidad e increíble desarrollo.

 

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